|
|
Sollozando, Begum le rogó a su rey, “Por favor, por favor, no me devuelvas de esta manera. Yo te amo, no puedo vivir sin ti!” Akbar, aún temblando, gritó: “No. Es demasiado, se acabó. Empaca tus cosas y vete!” Devastada, Begum se acercó a su más fiel amigo y consejero Birbal, “Oh, qué puedo hacer? No puedo vivir sin él, cómo puedo cambiar su mente?” Birbal, el astuto primer ministro, siempre tenía una respuesta. “Tu debes ir donde Akbar y decirle: “acepto tu orden de que me vaya. Solo tengo una humilde petición: déjame llevar el objeto más querido conmigo.” Seguro que te la otorgará.” “Pero, cómo podrá esto cambiar su mente y permitir que me quede?” preguntó ella Birbal le explicó el plan en detalle. Sus ojos se iluminaron y asintió. “Sí, es una muy buena idea, pienso que puede funcionar”. Begum, envió un mensaje al emperador pidiendo con humildad le hiciera una visita a su apartamento antes de irse. Cuando él llegó, ella dijo: “Señor, he seguido todas tus instrucciones y he empacado todas mis pertenencias. Tengo un último favor que pedir.” Akbar, con poca paciencia, replicó,”Qué es?” “Que permitas que yo me lleve el objeto que más aprecio” Akbar, suspiró, “Sí, claro, lo que quieras”. “Gracias mi muy misericordioso señor. Ahora permíteme servir un último vaso de vino y bebamos juntos de tal forma que pueda mantener este instante en la memoria cuando me vaya.” Con poco entusiasmo, tomó el vino de su mano y bebió rápidamente. A penas el vino mojó sus labios, cayó al piso en un profundo sueño; el tranquilizante que ella había puesto en su copa minutos antes, había surtido efecto. Sin perder tiempo, le dio instrucciones a sus sirvientes para que lo pusieran en un gran cofre, el cual era halado por una caravana de camellos. Partieron hacia el palacio del padre de ella, el cual se encontraba a un día de camino. Su padre no estaba realmente sorprendido de verla llegar a su puerta con todas sus pertenencias, ya que, desde algún tiempo atrás, tenía conocimiento de la tormentosa relación que llevaba su hija. El la saludó cálidamente y acordó recibirla sin hacer demasiadas preguntas. Ella, una vez adentro en su apartamento, abrió el cofre y ordenó que el durmiente Akbar fuera suavemente colocado en su cama. Esperó pacientemente a que él se despertara. Luego de unos instantes, el abrió sus ojos y observó que estaba en otro lugar . Frotó sus ojos y se sentó, exclamando: “Dónde estoy?! Qué estás haciendo aquí, qué me has hecho?!” Con calma, Begum contestó, “Estamos en el palacio de mi padre, me despachaste del tuyo.” “Pero cómo llegué aquí?, gritó el rey. “ Cuando me despediste, me diste permiso de llevarme el objeto más precioso. Tu eres el objeto más precioso que he conocido”. Akbar, despacio, empezó a recomponer todas las piezas y, comprendió que había sido objeto de un engaño. Empezó a reír y preguntó: “Quién te metió en esto?” “Birbal, claro, quién más?!” La risa del rey se intensificó y dijo, “ Cómo podría vivir sin alguien que me quisiera lo suficiente como para ejecutar este plan? Perdonémonos y retornemos a casa juntos!”
|
|
|
Humor
Espiritual
Oriental
|
Humor
Espiritual
Occidental Volver al menu de Humor Espiritual |